jueves, 23 de junio de 2016

Texas Tornados, "She never spoke spanish to me" (Butch Hancock)


Sus poetas preferidos están todos de acuerdo/ el español es la lengua del amor/ Pero ella nunca me habló en español

No hay nada más lindo que cuando los amigos o conocidos se prenden en el juego que propone cada Música Cretina y se largan a preguntar o comentar sobre los temas que van apareciendo en cada no-programa. ¿El artista que abre el Lado A es tal o cual? ¿De que disco es tal tema? Y así. Por eso es que suelo demorar la aparición de la lista de temas, porque quiero darle tiempo a los posibles oyentes para que se sumen, y puedan apretar play sin saber qué es lo que viene, sin tener un mapa a mano que les explique cada curva, cada bache en el camino, para que puedan disfrutar del no-programa tal como me esfuerzo en hacerlo: para sorprender al que lo escucha tema a tema, buscando tanto en el aficionado a la música como en el coleccionista, la sorpresa de lo inesperado, del salto de un mundo a otro, del recuerdo de algo familiar pero olvidado y que no debería aparecer en ese lugar, o de sorprenderlo con algo que no conoce pero igualmente suena familiar. Y eso último justamente fue lo que el amigo Strass me confesó que le sucedió esta semana con este tema de los Texas Tornados, que asoma al final del Lado B, casi cerrando el no-programa. "¿Viste que hay temas que apenas los escuchás, aunque no sepas nada de ellos, sabés inmediatamente que son clásicos? Bueno, este es uno de ellos". Y lo que le pasó a Strass fue lo mismo que me pasó a mi cuando descubrí She never spoke spanish to me, este clásico del supergrupo de Tex Mex que integran Freddy Fender, Doug Sahm, Augie Meyers y --last but not least-- el Flaco Jiménez, que es la razón por la cual yo llegué hasta ellos. Fue Ry Cooder (al que creo que conocí gracias a una nota de Rosso en el Expreso) durante sus aventuras Tex Mex el que en su momento me hizo conocer al Flaco Jiménez, al que con el Rafa Hernández amamos cuando sacó su disco solista Partners, en el que mezclaba con muy buen tino su tradicion chicana con diversos intérpretes del rock norteamericano, y se hizo un clásico del Piso 93. ¿Cómo no pensar que esa misma nota de Rosso, que esos mismos discos de Cooder, que ese mismo respeto por el Flaco es lo que llevó a Calamaro detrás de sus primeras canciones chicanas? Al menos creer eso fue lo que me hizo embanderarme antes que nadie detrás de temas como Adios amigos adios o No tengo tiempo. Es que por ese entonces si te creias rocker era difícil darse el permiso para ir mas allá de la obviedad anglo, por eso las puertas que abrió para nosotros el buen Ry, y también Tom Waits, fueron tan importantes en esos tiempos formativos, demostrando que había otro camino posible, que escuchar podía ser mas libre que esa simple palabrita de la que presumía --e incluso se apropiaba-- cierta cultura rock, pero que en realidad no hacía mas que encorsetar y plantear rigurosos clasismos estilisticos. El Flaco y el Tex Mex fueron la demostración práctica de que se podía ser rocker y chicano, y mirado desde el rock donde a uno le gustaba pararse entonces --generacional y esteticamente-- descubrir eso fue apenas el comienzo. El fin de una inutil guerra del cerdo, y el comienzo de un camino lleno de tesoros, si era que se podia abrir las orejas. Y cómo no abrirlas para los Texas Tornados, ¿no es cierto? Porque, tal como le sucedió a Strass, yo también apenas escuché este tema de su primer disco de 1990 me di cuenta que era un clásico. Es más: lo supuse apenas leí su título, antes incluso de escucharlo. Internet ahora hace todo fácil, y enseguida me entero que es un tema de un tal Butch Hancock, que formó parte de los Flatlanders junto a Joe Ely y Jimmy Dale Gilmore, y enseguida también puedo escuchar en You Tube la hermosa versión --¡esas maracas!-- que grabó Ely en su debut como solista, de 1977. Suena como un clásico apenas uno lo escucha, tal vez por esa referencia en su estribillo al clasiquísimo Spanish is a loving tongue que grabaron desde Bob Dylan hasta Marianne Faithfull (mi version preferida es la de Emmylou Harris), y por eso suena tan bien --como dije-- casi al final del último Música Cretina, del que aún queda mucho por descubrir. O al menos comentar. Así que pueden empezar por apretar play y dejar que sea la banda de sonido de lo que queda de esta mañana soleada de jueves, en que el invierno nos engaña un rato, como siempre y como todos, hasta que llega la noche. O el final del no-programa, cuando confesamos que, si para ella el español era la lengua del amor, bueno, ella nunca nos habló en español.

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