domingo, 14 de enero de 2018

Marcos Valle, "Veinte e seis anos de vida normal"


Ventiseis años de vida normal/ cinco los pasé leyendo el diario

No sabria decir cuantos años tengo de vida normal, pero seguro que mas de cinco me he pasado leyendo el diario. Y aquí me ven, disfrutando del fresco de un domingo que --generoso-- nos recuerda que hasta el infierno mas implacable algún día se termina. Así que hay que prepararse para cuando vengan tiempos mejores/peores (tache lo que no corresponda), y mientras tanto tratar de disfrutar lo que se tiene, y lo que yo tengo es un Musica Cretina que no es nuevo --es el último del año pasado-- pero aún tiene muchas cosas que merecen ser compartidas. Como este temazo del carioca Marcos Valle, que esta viviendo una suerte de revival con sus discos siendo reeditados por el sello británico Far Out Recordings. Se de mucha cosa que quise y no hice/ Se que mucha cosa que hice no quise, canta Valle, y desde acá lo suscribimos todo y más tambien. Y antes de que melodía y versos nos lleven por el camino de los balances y los recuerdos --es difícil saber quien gana la batalla, aunque en una de esas finjan estar enfrentados y en realidad sean aliados--, mejor hacer replay y escuchar con ganas un tema que espero los convenza de aprovechar de la mejor manera este domingo nublado, es decir haciendo play en un no-programa que los está esperando. Como los recuerdos, los balances y el infierno de un verano que ya no sabe de qué disfrazarse. Porque a esta altura ya no engaña a nadie. 

lunes, 25 de diciembre de 2017

107 Faunos, "Ley de los hermanos"


Poner horas al tiempo/ para que pronto pase

Hace días y días que vengo cantando esta canción de los 107 Faunos. Pedaleo y canto, frase tras frase, hasta que se arman y se desarman, y pierden su sentido. Charly García contó mas de una vez que compone en un falso inglés, y después completa las letras para que encajen en ese camino que quedó armado. Cuando uno canta una y otra vez una canción termina haciendo el recorrido inverso: esas letras que se armaron van dedibujándose y sólo queda el camino. Así pedaleo con los temas que se me quedan encajados en la cabeza, por ese camino que me recibe y al que pertenezco, por ese barrio hecho de canciones y caminos tan míos, que por supuesto solo pueden ser de todos. Es tal como canta Miguel Ward: Singular, y al mismo tiempo/ pertener y alimentar el calor de la manada. Ese soy yo, esos somos nosotros, no nos perdamos, por favor. Se acaba un año durisimo, hace tanto tiempo que no atravesábamos uno así que perdimos un poco nuestro caparazón. Llegó el invierno con ojos azules, y los mas malditos muertos vivos nos reclaman. Se vienen tiempos difíciles. Así que, como decía Miguelito, amar es urgente. Vamos a juntarnos, una y otra vez. Hoy es navidad, el día después --o sea mañana, martes 26-- presento libro en Moebius (Bulnes 658, a las 19), un objeto hermoso que no existiría sin los dibujos de mi compinche en esto, Juan Soto. Están todos invitados a venir a compañarnos. Es más: tengo que verlos ahí. Dicen que habrá Cynar y Sergio Rotman aceptó venir a pasar alguno de sus discos. Y, por supuesto, los artista garabatearán los ejemplares que decidan llevarse a su casa. Mientras tanto, para matizar la espera, les cuento que me puse las pilas y armé un nuevo Música Cretina. Me costó esta segunda mitad de año, y la cretinada quedó en manos de otros, lamentablemente mucho mas literales. Pero vuelvo a reclamarla para nuestro disfrute, para compartir música entre los que podemos mirarnos a los ojos. Esta es la canción que cierra el Lado A, pero que abre el repaso de esos temas que son camino de un barrio llamado canción. Que nos lleva lejos, claro que si, pero también nos deja acá nomas. Por suerte.  

jueves, 16 de noviembre de 2017

La última fiesta, por Martín Pérez


Finalmente, CaraLibro mas que una red social termina siendo un implacable policía de las evocaciones. Y acá me descubro hoy, acosado por las emociones que me dispara una foto de la que yo creo que fue la última fiesta de La Mano. Y cuando digo "última", lo digo en todo sentido. Ocho años atras --apunta el eficiente escribano de Zuckerberg-- nos sacábamos esta foto al final de lo que se nos había hecho costumbre, armar una fiesta de la revista que pasó a existir gracias a otra fiesta, la primera, aquella en Niceto, que estalló y nos hizo darnos cuenta que podíamos sobrevivir, que la gente nos quería, quería una revista como la nuestra y podía llegar a querer incluso a Pettinato. En mi recuerdo personal, La Mano comenzó su camino cuando terminé absurdamente preso por intentar fumarme un porro en la plaza que está frente al Palacio Pizzurno, ahí en Callao y Marcelo T, donde supe hacer muchas cosas de ese tipo (y de otros también) en las felices épocas en que Ciencias de la Comunicacion se estudiaba (y militaba) en Callao 966, donde ahora esta el edificio cuya planta baja ocupa Notorius. Recuerdo haber pensado esa noche --ante la preocupación de Esteban Cavanna, que zafó olímpicamente del patrullero-- que ir preso por semejante boludez era culpa de que aún existían leyes hipócritas que permitian que siguiera siendo punible el inocente hecho de fumarse un fasito, así que cuando Rosso me pasó el contacto de un tal Ralph Rothschild, que estaba buscando ayuda para imaginar una megamuestra dedicada a la Marihuana, dije que si no por porrero, sino porque desde aquella noche en cana venía pensando que el asunto había que militarlo. Que los voceros del rock local mantenían una deuda con sus fanáticos, ya que se habían ganado sus galones supuestamente luchando en contra de las hipocrecías y el doble discurso de la sociedad, pero cuando la batalla fue ganada y el rock consiguió su legitimización, abandonó la lucha contra otras hipocrecías como la criminalización del consumo de marihuana y el aborto, dos prohibiciones que los jovenes que tienen dinero para hacerlo o contactos esquivan sin problemas, mientras que los demás tienen que sufrir su punicion hipócrita. Pero a pesar de la decision militante, finalmente la muestra no pudo ser, y Ralph me miró y me dijo: ¿y a vos qué te gustaría hacer? Y ahí fue donde abrí la boca para decirle: una revista. Ya venía pensando en esto desde un año atrás, porque veia cómo mis amigos-colegas del periodismo de rock no estaban escribiendo en ningún lado (muchos habían desertado de la Rolling Stone cuando la revista absurdamente intentó hacerles firmar un papel en el que debían ceder los derechos de sus notas a cambio de nada, y no solo las futuras sino tambien las pasadas), y luego de la crisis del 2001, por ejemplo, otros estaban sobreviviendo dando cursos en Artilaria, donde habían recalado muchos naufragos de FM Supernova. Había que aprovechar esas plumas, teníamos que seguir haciendo lo mejor que sabíamos hacer: escribir. Lo primero que se me ocurrió fue armar una revista libro a lo Granta, como una suerte de anuario de los cursos de Artilaria, excusa para que --no se-- Bitar escribiese de Babasonicos o Marchi de García. Llegué a hablar con ellos, a ver si había entusiasmo, y también consulté presupuesto de imprenta y hasta con un diagramador, tomando como modelo una revista-libro similar que había visto en La Tribu, pero todo llegó hasta ahí. La idea estaba, sin embargo. Fue la primera chispa. Con Rosso también nos habíamos arengado un par de veces pensando que hacía falta una revista, pero nunca llegamos a nada concreto. Esas pavadas que uno dice, y luego refuta. Con Rea también lo pensábamos: ¿qué harías si te ganases la lotería?, nos preguntábamos. Y nos respondíamos, como ejemplo absurdo de que no habíamos aprendido nada de las miserias de nuestra profesión: ¡Haríamos una revista! Pero frente a mi nuevo cómplice Ralph Rothschild --el verdadero héroe de La Mano, ya que sin él no hubiese existido-- lo dije sin pensar que fuese algo absurdo, sino convencido de que sería posible. Sabía que era algo que a Ralph, antiguo fan y luego colaborador de la Expreso de Pistocchi, le iba a gustar escuchar. De hecho, por una nota sobre la Expreso que había escrito para la tapa de Radar, sabía que Ralph se había pasado un año dándole una oficina a Pistocchi para que volviese a sacar la Expreso, un año que pasó sin pena ni gloria. Así que yo abri la boca, Ralph escuchó y después de que argumente mis ideas, que incluian ir a buscar a Pettinato, flamante estrella de TV, para hacer con su figura lo que hacían con Castelo detras de Tres Puntos (ese fue exactamente mi argumento: si Castelo puede tener una revista, ¿por qué no Petti?), y la cosa empezó a cerrar. Para llegar a Petti lo fuimos a buscar a Rosso, Rosso cayó con Pipo, y todos juntos fuimos hacia Petti, que se entusiasmó con la idea. La guita la puso siempre Ralph, era la que había separado para la muestra, y decidió gastarsela en esta otra patriada. Con una condición: que uno de los primeros numeros estuviese dedicado a la Marihuana (fue el numero 4). El caldo se fue cocinando: como entre tanto revuelo necesitabamos alguien con los pies en la tierra decidimos convocar al amigo Bitar como Jefe de redacción, una decision clave, sin su mano ferrea en el timón no se si hubiese habido una revista lista cuando terminó la cuenta regresiva hacia el primer número. Y no me olvido que de la mano de Bitar fue que llegó Mauri, otro eslabón fundamental para la revista. Petti aceptó que pongamos su figura al frente aunque los directores eramos también Rosso, Pipo y yo, pero nosotros aceptamos su veto para la tapa: si ponia la cara por todos tenía que ser por cosas de las que quisiera hacerse cargo. Y aprovecho acá para hacer una aclaración: aunque La Mano siempre fue conocida como la revista de Pettinato, en realidad él cobraba un sueldo por lo que hacía, nunca puso un mango. Para todos nosotros siempre fue la revista de Ralph, y también para mucha gente mas, que al oler que tenía dinero, vinieron una y otra vez a ver si podían sacar su tajada. Levanto la cabeza a la altura de esto que lejos de ser un post ya parece un prólogo de algo que merecerá ser completado en otra ocasión y me doy cuenta que estoy recordando todo esto para no pensar en la foto de la que hoy se cumplen 8 años. La foto de la última fiesta de La Mano, la foto después de la cual renuncié a la revista que ayudé a crear tras media década --dicho así parece un toco, pero en mi recuerdo fue un instante, un instante barbaro, eso si--, la última foto en la que aparece Adrián Soria, amigote inesperado que conocí haciendo La Mano --que también llegó de la mano de Bitar-- y al que si no extraño más es porque me sigue doliendo recordarlo y darme cuenta que ya no está. Por eso tal vez me duele La Mano, cuando debería ser mi recuerdo profesional mas preciado, y sin dudas lo es. Acá está, lo llevo conmigo y al mismo tiempo ya fue, no pesa, es un pasado congruente con el resto de ese camino que me trajo hasta donde estoy, y que anuncia que hay que seguir caminando, por suerte. Brindo entonces por eso, por Adrián, por La Mano y sus fiestas, por los amigos que siguen escribiendo, por seguir escribiendo claro está, y ya que estamos brindemos todos también por seguir vivos.   

jueves, 12 de octubre de 2017

Música Cretina 2017 #7

ESTO NO ES UN PROGRAMA

Lado A

"Soy easy/ yo no entro en crisis"

1.- Regina Spektor, Older and taller
2.- Cafe Tacvba, Que no
3.- The Beach Boys, Forever (A capella mix)
4.- Oumou Sangaré, Mogoya
5.- Francisca y Los Exploradores c/Julieta Venegas, Para siempre (Ratones Paranoicos)
6.- The Arcs, Stay in my corner
7.- Tribalistas, Trabalivre

Lado B

"Quisiera ver lo que ves/ quisiera sentarme con vos"

8.- Otis Blackwell, Let the Daddy hold you
9.- Los Espíritus, Luna llena
10.- Robert Forster, Disaster in motion
11.- Lorde, Green light
12.- Los Hermanos Butaca, Cupido
13.- Alejandro Escovedo, Farewell to the good times
14.- Sue Mon Mont, La misma miel

miércoles, 11 de octubre de 2017

Paz y ciencia, por Martín Pérez


El jueves pasado quedé, como todos, algo pasmado. La tabla de las eliminatorias no hacía mas que convocar al fantasma de aquella madrugada en la que, por culpa de once suecos, un día que ni siquiera había empezado se sintió como totalmente arruinado a las siete de la mañana. Sin ser un Sampaolista convencido --difícil perdonarle su decisión tribunera de poner a Benedetto como el 9 de la selección, por ejemplo--, esa noche pesqué su conferencia de prensa, en la que me gustó verlo asegurar, con la tranquilidad justa que estaba haciendo falta en ese momento, que Argentina iba a ir a buscar la clasificación a Quito. Respondía calmado una y otra vez las preguntas de los presentes, hasta que --en la transmision que yo venía siguiendo-- de pronto se escuchó el grito de algún personaje de esos que encarnan una raza que, por no tener una palabra mejor vamos a consentir en llamar periodista deportivo, pidiendo que lo saquen del aire, que vuelvan al piso, que ya habían escuchado demasiado. Acto seguido, comenzó la fiesta de la carroña televisiva, en la que mas de un panel de miserables no hacia mas que revolcarse en sus quejas porque Papá Messi no los llevaba al Mundial. Una conferencia de prensa mas tarde, después del triunfazo y la muestra de carácter de Quito, Sampaoli merecía mandarlos a todos a seguirla chupando. Messi lo hizo a su manera, gambeteando a Titi Fernández en medio de los festejos del final, en vivo y en directo, manteniéndose fiel a su palabra de no hablar con la prensa. Pero no, Sampaoli se sentó y contestó las preguntas con la misma calma que el jueves pasado. El hombre del que se burlaron durante todo el fin de semana porque había dicho que hacía falta tener paciencia, que para él se dividía en paz y ciencia, reveló que en la charla previa al partido le dijo a los jugadores que había que ayudar a Messi a ir al mundial. Que Messi no podía llevarlos él solo. Que no le podían pedir eso. Y así fue como sucedió, acompañándolo a Messi es que Messi nos llevó a todos a Rusia, incluso a esos desagradecidos que vi por ahí todavía gritando, haciendo su negocio. Con sus tres goles --tres golazos-- Argentina terminó ganando el partido mas difícil de todos, ayudada por la suerte de los resultados, que le permitieron seguir dependiendo de sí misma hasta la última fecha. Así, Sampaoli tuvo su paz y su ciencia. Messi ya está en Rusia, como debía ser. Y los que siguen gritando en la medianoche son los que, otra vez, la tienen bien adentro.

sábado, 7 de octubre de 2017

Otro Nobel pop, por Martín Pérez


Apenas se supo que el Nobel de literatura fue a manos de Kazuo Ishiguro, la comparación inevitable pareció ser con Haruki Murakami. Pero, salvo el apuro de quienes solo pueden comparar grafías de apellidos o simplemente se dejan llevar por sus prejuicios raciales, no hay mucho más que los una. El Ishiguro vs. Murakami es apenas un meme. No mas que eso. Murakami es --si se lo quiere criticar como es debido-- el escritor japones occidentalizado que mejor encarnó la pesadilla del fin de una tradición que llevó a Mishima al suicidio, mientras que Ishiguro nació en Nagasaki, si, pero a partir de sus 5 años creció y se educó en Londres, y allí fue donde comenzó su carrera literaria, al punto de que formó parte de la llamada generación del 83, de los escritores británicos sub 40 seleccionados ese año por la recién creada revista Granta. Por lo tanto, al premiar a Ishiguro, lo que ha hecho el comité del Nobel es mojarles la oreja a sus compañeros de generación, nada menos que quienes compartieron ese honor en el hoy histórico numero 7 de la revista libro británica: Martin Amis, William Boyd, Salman Rushdie, Julian Barnes o Ian McEwan, entre otros. Si quieren buscar clásicos o comparaciones, hay que hacerlo en esa liga. Mucho más taquillera, por cierto. No se por qué, pero tengo la impresión de que Ishiguro solo les gana a sus compañeros de rubro porque dos de sus novelas --que no son muchas, por cierto-- fueron llevadas al cine con relativo éxito, tanto artístico como de público. ¿Habrá pesado también eso en la eleccion del Nobel? Me parece que hay que leer con atención lo que digan de este Nobel justamente esos contemporáneos, a quienes este premio deja fuera de carrera durante un tiempo. Son los que recibieron el golpe. Y en lo que se refiere a quienes celebran que se haya elegido --por fin, dicen-- a un escritor, no está de más recordarles que elegir a Ishiguro es casi como haber elegido a Dylan. Es dárselo a un autor que no necesita del Nobel, casi una estrella pop, un escritor que fue jurado en Cannes (al lado de Clint Eastwood, nada menos), un hombre que no le teme a los géneros menores, tanto que su última novela es una de caballeros y dragones. Brindo por eso, sin dudas. Así que tócala de nuevo, Kazuo.

lunes, 2 de octubre de 2017

Johnny Cash c/Tom Petty , "I won't back down" (Tom Petty)


Me pueden poner ante las puertas del infierno/ pero yo no voy a dar un paso atrás

Acá voy otra vez, porque se murió Tom Petty, y hay que despedirlo como corresponde. Un caballero sureño proto guitar hero que en realidad encuentra su mejor version cuando pone todo lo que sabe al servicio de gemas pop. Un heredero del mejor rock de los 70 que en realidad se hizo inmortal en nuestras retinas gracias a la MTV de los 90 y esos videos larguisimos que se repetían sin parar, donde supimos que sería nuestro Sombrerero Loco desde entonces y hasta siempre. Un tipo se se puso siempre al servicio de los demas, el Travelling Wilbury que mas se debe haber divertido simplemente estando ahi, el unico de todos ellos que no tenía nada que perder. Una leyenda que --seamos sinceros-- nunca fue nuestra primera opción en nada, de hecho recuerdo una expedicion por las rutas norteamericanas en las que paramos a comprar cassettes para escuchar en el estereo del auto alquilado, y nos hicimos con Southern Accents para honrar el Sur que atravesábamos pero le terminó ganando la copia The Unforgettable Fire que formó parte de la misma compra. Pero mas allá de la pinta, mas allá del espíritu del rock n roll, Petty siempre fue un gran autor de canciones. Un tipo que escribe y nos hace cantar Estoy libre/ estoy en caída libre, entiende todo, y sabe compartirlo. Así que nada mejor que honrarlo desde el mejor lugar que siempre ocupó, al servicio de otros, y no cualquier otros, sino de los que hicieron historia. Acá le hace los coros al bendito Johnny Cash, que eleva a la inmortalidad uno de sus mejores ejemplos de eso que a fin de cuentas el buen Tom supo hacer bien a la altura de los mejores: canciones. Y si, ya lo sabemos, nunca hay una salida fácil. Por eso mismo entonces: ni un paso atrás.